La inversión extranjera entre la clase media y el desarrollo urbano.

Enero de 2017

Por Francesco Giorgianni
Director de Asuntos Institucionales de Enel Americas y Presidente del Consejo Mundial de Energía en Chile.

El verdadero problema de los países latinoamericanos radica en la competitividad de los sistemas urbanos para seguir siendo la fuente de desarrollo y no un límite, y trabajar sobre tres directrices: movilidad, calidad del servicio eléctrico, banda ancha. Una buena regulación es el presupuesto para la realización de inversiones infraestructurales, especialmente si son integradas a nivel urbano, y para permitir un a mayor atracción de capitales de parte de aquellos fondos que buscan invertir en proyectos des tinados a la reducción de las emisiones locales o de dióxido de carbono, por ejemplo, a través de la suscripción de bonos ecológicos para el financiamiento del transporte público o ferroviario de alta velocidad. También el valor compartido puede convertirs e en una inversión estructural de la utilidad, si en los nuevos modelos regulatorios de las redes de distribución , que ya se están adoptando, se tiende a recompensar las inversiones de proyectos dirigidos a favorecer el acceso a la energía eléctrica.

Cuando vulgarmente se habla de América Latina, viene a la mente de inmediato un continente rico en recursos energéticos y naturales, y su gran pero nunca bien ponderado potencial, que vaticina un futuro importante. Tal vez me equivoque, pero dicho futuro, para más de un país, ya ha llegado. Tomemos , por ejemplo , los cinco países más grandes de América del Sur: Brasil, Colombia, Perú, Chile y Argentina, que representan una población de 345 millones de habitantes y un mercado de 110 millones de usuar ios eléctricos, con un crecimiento pro medio anual en el consumo de energía eléctrica del 4.3% en 2015. Así mismo, dentro de esta cartera de Estados, la situación es considerablemente diferente entre países andinos y los países del A tlántico. Entre los primeros, se resalta que Chile tiene un ingreso pro medio anual de aproximadamente 13 mil dólares por 18 millones de habitantes, de los cuales solo 8 viven en Santiago, contando con una extensión geográfica de aproximadamente 4,200 millones km. (más o menos la distancia entre San Francisco y Nueva York ). Las plataformas guberna – mentales permiten a los ciudadanos chilenos y a los residentes extranjeros por motivos laborales, tener los datos biométricos y una cuenta impresos en una tarjeta que es, al mismo tiempo, código fiscal y credencial de identificación. Con la cuenta se accede a la propia banca por internet, a los programas de fidelidad (supermercado, líneas aéreas, etc.) Con la huella dactilar se puede requerir la retribución de la prestación sanitaria o tener acceso a los servicios de jubilación. El sistema de jubilación está compuesto por grandes fondos privados de pensión, bajo la vigilancia pública, que administran un patrimonio de aproximadamente 170 billones de dólares, que representa cerca del 60% del PIB de Chile, al cual los trabajadores contribu yen con el 30%. Así mismo, el sector de la construcción ha dado pasos agigant ados desde la década de los 80. El último terremoto de 8.3 grados del 2015, mismo que tuvo hasta veinte réplicas de 6 grados, no ocasionó muerte alguna ni derrumbes ni resquebrajamientos en edificios, calles o carreteras, etc. Chile es, entre otras cosas, uno de los países del mundo que ostenta e l mayor número de tratados bilaterales de libre comercio y el primer país latino en adherirse a la OCSE ( y junto con México constituyen los únicos representantes de la región) ; así Chile podrá considerarse para los próximos años como la plataforma financiera de la América Latina. Chile ha propiciado, en el pasado, el auge de los productos básicos, particular mente, del cobre, c on utilidades que representan aproximadamente el 20% de los ingresos del Estado, ante una deuda pública que asciende, a su vez, aproximadamente a l 20% del PIB. Otros países latinos, en su lugar, pueden contar no solo con la ind ustria de la extracción sino también con productos energéticos (petróleo, carbón y gas), generando en los años 2000 excedentes presupuestario, aunque no siempre bien utilizados en orden a colmar, por ejemplo, la brecha infraestructural de tales países (véase el ejemplo de Brasil y las obras inconclusas para el Mundial y las Olimpiadas).

A decir verdad, el dato más importante de estos años es el desarrollo de una clase media fuertemente integrada en el tejido de las grandes metrópolis latinas. Am érica latina estará lista para emprender una segunda fase cuando decida apostar por este recurso. La salida de la pobreza de millones de personas nos ha dejado un continente donde, como lo ha explicado Alicia Bárcena: “Los países de la región deben explotar el beneficio demográfico actual, compuesto por 164 millones de niños y 162 millones de jóvenes, sin olvidar los 70 millones de ancianos y los 45 millones de indígenas que residen en nuestra región; y afrontar los desafíos de urbanización, en los cuales se encuentra hoy por hoy el 80% de su población”. Además de Chile, Colombia resalta por haber superado en población a Argentina (50 millones contra 42 millones) y por el dinamismo de su economía de servicios, de agricultura y de extracción, constituida por pequeñas y medianas empresas, así como por la relación privilegiada con los Estados Unidos (en virtud del tratado FTA), y por su liderazgo en el Pacífico, junto con México, Perú y Chile en la Alianza del Pacífico (iniciativa fundada en el 2011 por el presi dente Alan García de Perú). La faz atlántica debe todavía recuperar mucho respeto de la andina.

Argentina se encuentra en vías de recuperar lentamente espacios económicos y comerciales después de veinte años de tener cerrada su economía, de la crisis del t ango bond y de las políticas asistencialistas que han mermado fuertemente la producción del trabajo. La Argentina de Macri ha lanzado, con cierta audacia, un ambicioso plan para energías renovables, con un objetivo del 20% para el 2025. Después de la desti tución de la presidente Dilma Rousseff, también Brasil se encuentra afrontando una fuerte crisis eco nómica, relacionada con años de cierre de su economía a los intercambios comerciales, con un sistema arancelario que impide sustancialmente la importación d e bienes de consumo, maquinaria, etc. El ingreso medio de Brasil gira en torno a los 8 mil dólares, por mucho el más bajo de los países aquí considerados. No obstante, Brasil es el segundo país del mundo con más cuentas de Facebook (aproxima – damente 65 mil lones) y Youtube; San Paolo es la principal plaza financiera de Latinoamérica ; y el Embraer (avión de corta distancia en el cual hemos viajado todos) es un éxito de la industria aeroespacial brasileña.

Así pues, para responder a la interrogante de Alicia Bárcena antes referida: La iniciativa económica privada nacional, regional e internacional, ¿a qué fundamentos del continente debe aspirar para poder disfrutar de su beneficio demográfico? Para – fraseando a Gabriel García Márquez: en un mundo “en tiempos de estancamiento”, los fundamentos de las economías de estos países son suficientes para abrir una nueva fase de desarrollo , que se oriente al objetivo

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