El informe Powering 2026: Which Energy Sources Will Be Prominent? del Institute of the Americas confirma que la transición energética entra en una etapa decisiva: ya no se trata solo de ambición, sino de implementación, equilibrio y realismo territorial.

Para Chile, el desafío es claro. Nuestro país cuenta con una enorme riqueza en energías renovables y un compromiso firme con la carbono neutralidad al 2050, pero enfrenta tensiones crecientes en transmisión, congestión del sistema y la necesidad de avanzar hacia soluciones que integren seguridad energética, sostenibilidad y acceso, tal como plantea el enfoque del Trilema Energético.

A nivel regional, el informe subraya que América Latina avanza a distintas velocidades. Mientras algunos países profundizan su apuesta por las renovables, otros deben compatibilizar desarrollo económico, uso de recursos fósiles y transición energética. La conclusión es compartida: no existen recetas únicas, y las políticas deben diseñarse desde las realidades locales.

En este contexto, María Trinidad Castro, directora ejecutiva de WEC Chile, aporta una mirada desde el sur global, enfatizando la necesidad de actuar localmente con visión global, reconociendo las diferencias entre países y avanzando hacia sistemas energéticos que aseguren una mejor calidad de vida para las personas y un mayor cuidado del planeta

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