¿Daremos forma al futuro de la inteligencia artificial o permitiremos que la IA transforme nuestro futuro? Esta fue una de las preguntas que marcó el Encuentro de Embajadoras de Women in Energy WEC Chile, realizado esta mañana en las oficinas de EY, donde las participantes vivieron una experiencia inmersiva para reflexionar sobre los escenarios que podría enfrentar la inteligencia artificial y el impacto que estos tendrán en las organizaciones, las personas y las industrias.
La actividad, desarrollada por el equipo de EY, comenzó en una sala especialmente preparada para la experiencia, en un ambiente oscuro e inmersivo, donde las embajadoras conocieron cuatro futuros posibles de la inteligencia artificial: Crecimiento, Transformación, Restricción y Colapso.
Estos escenarios representan distintas trayectorias posibles para la evolución de la IA. Crecimiento plantea una incorporación progresiva de la tecnología, con agentes de IA cada vez más especializados y capaces de asumir nuevas funciones. Transformación supone un salto que podría modificar profundamente la forma en que operan las organizaciones y sus modelos de negocio. Restricción contempla una adopción más cautelosa debido a factores como la regulación, los riesgos y la pérdida de confianza. Finalmente, Colapso plantea un escenario de concentración extrema de las capacidades de IA y sus consecuencias para los mercados y las industrias.
Más que predecir cuál de estos escenarios ocurrirá, la metodología busca generar una conversación sobre cómo prepararse frente a futuros inciertos y qué decisiones pueden tomarse desde hoy.
Tras la experiencia inmersiva, las embajadoras participaron en mesas de trabajo, divididas en grupos, para profundizar en cada uno de los cuatro escenarios. El ejercicio permitió intercambiar perspectivas desde distintas experiencias profesionales y analizar cómo la inteligencia artificial podría impactar el trabajo, el liderazgo y la competitividad.
Entre las ideas que surgieron durante la conversación estuvo la importancia de prepararse desde ahora para incorporar y utilizar herramientas de inteligencia artificial. A pesar de la creciente presencia de la IA en la conversación pública y empresarial, las participantes destacaron que todavía son pocas las organizaciones que la están incorporando de manera efectiva y sistemática en sus procesos. Esto abre una oportunidad para desarrollar capacidades, experimentar y aprender antes de que su adopción se vuelva generalizada.
Otro de los temas abordados fue la necesidad de reconocer y potenciar aquellos atributos humanos que difícilmente pueden ser replicados por la tecnología, como la empatía, la capacidad de comprender contextos, relacionarse con otros y construir confianza. En este sentido, la IA puede convertirse en una herramienta para aumentar capacidades, pero el valor diferencial seguirá estando en las personas y en cómo utilizan estas herramientas.
También surgió la necesidad de generar propuestas de valor diferenciadoras para mantener la competitividad. En un contexto donde la IA puede producir resultados cada vez más similares a partir de patrones existentes —por ejemplo, en comunicaciones, contenidos o incluso en el diseño de proyectos—, será fundamental desarrollar perspectivas propias, creatividad, criterio y capacidades que permitan ir más allá de aquello que la tecnología puede generar de manera estandarizada.
Las dinámicas fueron lideradas por Patricio Perez, Executive Director de Technology Consulting; Katherine Suzarte, Executive Director de People Consulting; y Benjamín Arriagada, Senior Consultant de Business Transformation, de EY, quienes acompañaron a las embajadoras durante las distintas etapas de la experiencia y facilitaron las conversaciones en las mesas de trabajo.