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Estudiantes de liceos técnicos diseñan soluciones para la transición energética en bootcamp

Vicente estudia Electricidad en el Liceo Bicentenario Patricio Mekis de Padre Hurtado. Junto a su equipo, llegó al Bootcamp de Innovación de eNOVA con un problema que observa a diario: las baterías que terminan en la basura. Su propuesta es una caja para recolectar baterías usadas, evaluar cuáles pueden recargarse y facilitar su reutilización. 

«La idea es que las personas con bajos recursos puedan tener baterías a menor costo», explicó el estudiante. 

En otra mesa, Kensley Belphonse, de la especialidad de Electrónica del Liceo Industrial Hardware de San Bernardo, trabajaba con su grupo en un prototipo de auto eléctrico que, según imaginaron, pudiera recargarse y conducirse mediante inteligencia artificial, «sin necesidad de un conductor». 

Son ideas en desarrollo, pero parten de una pregunta concreta: ¿cómo pueden los futuros técnicos aportar soluciones a los desafíos de la transición energética? 

eNOVA conecta a estudiantes técnicos con desafíos de la industria energética 

El segundo Bootcamp de Innovación de eNOVA, programa impulsado por Fundación Chile con el apoyo de JPMorganChase, reunió a más de 300 nuevos estudiantes de los 30 liceos técnico-profesionales de la Región Metropolitana que participan en la iniciativa. Con esta jornada, 740 jóvenes y docentes han pasado por la experiencia, de acuerdo con el balance del programa. 

Los equipos desarrollaron propuestas a partir de desafíos construidos junto al sector productivo. «Estos desafíos fueron creados con la industria. Hoy estos estudiantes están desarrollando prototipos que generan posibles soluciones a lo que el mundo del trabajo nos plantea», explicó Susana Silva, líder Técnico Profesional de Fundación Chile. 

La iniciativa busca fortalecer competencias vinculadas con las energías renovables, la innovación y las futuras trayectorias formativas y laborales de estudiantes de educación media técnico-profesional.  

Jóvenes que eligieron abrirse camino en energía y mecánica 

Para Agustina Vázquez, estudiante de Electricidad del Centro Politécnico Particular de Ñuñoa, el interés por la energía viene de una experiencia de infancia. «Vivía en un lugar donde muchas veces nos quedábamos sin luz. Poder trabajar con energías que se puedan producir y que uno tenga el control sobre eso me es muy importante», contó. 

Su elección también ha significado enfrentar prejuicios. «Me ha pasado muchas veces que gente, principalmente mayor, me pregunta por qué estoy estudiando una carrera de hombres», relató. A otras jóvenes les diría: «Si a ti te gusta algo, lo puedes hacer». 

Paris Vázquez, estudiante de Mecánica Automotriz del Liceo Domingo Matte Pérez de Maipú, tomó una decisión similar. Aunque al principio le costó ingresar a la especialidad, se inscribió por su cuenta. Hoy está orgullosa de haber seguido un interés propio: «Todo va en la disposición que uno tenga y en la pasión por lo que le gusta». 

Docentes llevan la experiencia del bootcamp a sus salas de clases 

Cada equipo cuenta con el acompañamiento de un team coach, un docente capacitado por eNOVA. Fernando Miranda, profesor de Electrónica del Liceo Industrial Hardware de San Bernardo, ya ve posibilidades de aplicar lo aprendido en su establecimiento. 

«Las herramientas que nos entregaron nos han servido para generar nuevas dinámicas en el trabajo de clases. Con otros profesores del liceo hemos hablado de implementar este mismo bootcamp el próximo año para tercero medio», señaló. 

Para Miranda, el encuentro también permite que los estudiantes conozcan a jóvenes de otros liceos y ganen confianza al enfrentarse a desafíos nuevos. Durante la jornada, además, participaron en una experiencia inmersiva de educación energética con realidad virtual, presentada por Educa Sostenible de la Agencia de Sostenibilidad Energética. 

Los prototipos se presentarán ante empresas y educación superior en octubre 

Los equipos seguirán afinando sus propuestas para presentarlas en una feria con representantes de empresas e instituciones de educación superior. 

El desafío ocurre en un sector con una demanda creciente de talento. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), elaborado con apoyo del Ministerio de Energía, proyecta que Chile requerirá entre 12.000 y más de 27.000 nuevos trabajadores con perfiles técnico-profesionales y universitarios durante la próxima década, según el escenario considerado.  

Para Susana Silva, la feria será una oportunidad para fortalecer la empleabilidad de los estudiantes y su capacidad de presentarse como agentes de cambio en la transición energética de la Región Metropolitana. Alexis Oyarleque, del Colegio San Francisco Técnico Profesional de Las Condes, espera que el encuentro también ayude a acercar a las empresas a los liceos: «Me gustaría que las empresas confíen más en los colegios técnicos, porque los colegios se encargan de formar a los trabajadores que el país necesita». 

Fuente: Fundación Chile / Ximena Opazo

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